NOTAS

Buscador >>
19/10/2022
La sentencia de 6 de junio de 2022 (ROJ: STS 2305/2022-ECLI:ES:TS:2022:2305) – Ponente: Parra Lucán- estima recurso de casación por infracción del art.1392-1º del Código civil. La estimación del recurso supone la inclusión en el activo ganancial de un derecho de crédito a favor de la sociedad de gananciales por las disposiciones efectuadas por la esposa de dinero ganancial depositado en diversas cuentas bancarias, aunque solo por aquellas cantidades que no hubiese acreditado en autos haber destinado al levantamiento de cargas del matrimonio - conforme a los arts.1390 y 1397-2º del Cc.-.

El centro neurálgico del recurso reside en el efecto legal disolutorio que la firmeza del pronunciamiento judicial de divorcio -arts. 95 y 1392-1º Cc, art.774.5 L.E.C.- produce en la sociedad de gananciales, y sus consecuencias en la composición del activo ganancial en la fase de inventario para su liquidación.

Aunque el auténtico interés de la sentencia, desde mi punto de vista, está en la incardinación en el art.1397-2º del Cc. del derecho de crédito -no inventariado en autos como partida independiente de los saldos bancarios-  y que surge de la citada disposición o retirada unilateral de dinero ganancial por el importe no aplicado al levantamiento de las cargas familiares .  Precisamente la no configuración del derecho de crédito como partida independiente de los saldos, procesal e inevitablemente aflora en casación, cuando finalmente se encaja  dicha disposición de dinero ganancial en el precepto antes indicado.  Y a su vez,  tiene como  consecuencia la necesaria  determinación del “quantum” del derecho de crédito en ejecución de sentencia,.

De la cronología de hechos destaca que el 1 de septiembre de 2013 la esposa deja el domicilio familiar, y el 19  de septiembre de 2014 es firme la sentencia de divorcio. El análisis jurídico del asunto se centra en torno a las indicadas fechas, ya que pocos días después del 1 de septiembre de 2013, la esposa retira importes significativos de diversas cuentas bancarias, que eran de naturaleza ganancial.

El esposo promovente de los autos de inventario y después apelante, defendía la retroacción de los efectos disolutorios de la sociedad ganancial a la fecha de separación de hecho, para lograr así implícitamente el derecho de reembolso a favor de la sociedad de gananciales por las cantidades dispuestas por la esposa antes de la sentencia de divorcio. La apelada y posteriormente recurrente en casación alegaba, sin embargo, que los efectos legales disolutorios  de la sociedad debían fijarse en la fecha de la firmeza de la sentencia de divorcio, y que conforme a tal fecha debían contabilizarse los saldos bancarios, argumentando – pero  probando solo en lo relativo a determinadas partidas- que las disposiciones de dinero las había efectuado para atender cargas familiares.

Así las cosas,  la sentencia enseña fundamentalmente que:


1º/ Los efectos disolutorios de la sociedad de gananciales deben referirse siempre a la fecha en que alcance firmeza el pronunciamiento de divorcio, sin que quepa retrotraer la determinación de los saldos bancarios a la fecha de abandono por uno de los cónyuges del domicilio familiar.

En relación con esta técnica procesal en la configuración del activo del inventario y su posterior efecto en la tramitación de los autos, dice el Alto Tribunal: “Esta manera de proceder es técnicamente incorrecta, porque de hecho ese dinero ya no se encontraba en las cuentas comunes, cuando se disolvió la sociedad de gananciales, dadas las previas extracciones realizadas por la Sra. Lourdes”.- FD 3º-2”-


2º/ Además, la existencia de tales disposiciones bancarias, unilaterales y posteriores a la separación de hecho, tienen como efecto correlativo el nacimiento de un derecho de crédito a favor de la sociedad de gananciales y con cargo a la disponente, por el importe de las cantidades retiradas que aquella no acredite haber empleado para la satisfacción de cargas familiares.

En consecuencia, y como señala la sentencia  - F.D.3º- : “(…) Partiendo del carácter ganancial del dinero del que dispuso la Sra.Lourdes procede reconocer, conforme a los arts. 1390 CC y 1397.2 CC, un crédito a favor de la sociedad de gananciales por el importe del dinero dispuesto que no hubiera sido destinado a la satisfacción de cargas familiares”.

Por tanto, la configuración de tal derecho de crédito surge del  art. 1397-2º Cc que, como es sabido,  dispone que “Habrán de comprenderse en el activo: (…)2º/ El importe actualizado del valor que tenían los bienes al ser enajenados por negocio ilegal o fraudulento si no hubieran sido recuperados. (…)”.

3º/ Como tal derecho de crédito surge íntimamente anudado al destino del dinero unilateralmente dispuesto, la carga de la prueba sobre tal cuestión recae sobre la disponente, en  virtud del art.217.6 LEC.. Carga que no se considera cumplida suficientemente por meras alegaciones genéricas, aunque sí se satisfizo en parte, y así se tiene por acreditado en lo relativo a dos partidas por gastos de alquiler y manutención de hijas. 

Por eso concluye -FD3º- que: “debe incluirse en el activo de la sociedad un crédito contra la Sra.Lourdes por el importe del dinero de los depósitos y cuentas corrientes gananciales de los que dispuso unilateralmente tras la separación de hecho, lo que se concretará en ejecución de sentencia, si bien de ese importe deberán descontarse la sumas de 8800 y 2600 euros, por considerar que ha quedado acreditada su aplicación al levantamiento de las cargas familiares”.


MARÍA GACIO
Foz,19.10.22





DEPÓSITOS BANCARIOS: RETIRADA DE DINERO GANANCIAL POR UNO DE LOS CÓNYUGES ANTES DE LA DISOLUCIÓN DE LA SOCIEDAD DE GANANCIALES POR DIVORCIO. LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO, SALA DE LO CIVIL, DE 6 DE JUNIO DE 2022.-
24/09/2022


La sentencia del Tribunal Supremo de 5 de abril de 2022 -Ponente: Parra Lucán-  (Roj:STS 1381/2022. ECLI:ES:TS:2022:1381), desestima recurso de casación dictado en el curso de autos de juicio verbal de formación de inventario, y considera contraria a criterios éticos y de buena fe la reclamación efectuada por uno de los litigantes, que interesaba la inclusión en el activo ganancial de los salarios percibidos por su cónyuge hasta la fecha de disolución de la sociedad de gananciales.

El Tribunal estima conforme a su doctrina jurisprudencial la supresión del inventario del activo ganancial de los salarios percibidos desde la fecha en que se tiene por producida en los autos la separación de hecho definitiva de los cónyuges -anterior y próxima en el tiempo a la demanda contenciosa de divorcio-.

Confirma así el criterio de la resolución de apelación, cuando dice - Fundamento de Derecho sexto-:  “(…) la sentencia advierte que en atención a las concretas circunstancias concurrentes constan  “actos propios, libres, palmarios y efectivos” de ambos cónyuges que muestran una “voluntad separativa personal y patrimonial” a partir de noviembre de 2013, fecha que coincide con la salida del esposo del domicilio común. Luego aplica este criterio a distintas partidas que se discuten (…)”.

En este sentido, ya venía conformándose una doctrina jurisprudencial en materia de separación de hecho, con sentencias como la del Tribunal Supremo, de 27 de septiembre de 2019 (Roj: STS 2951/2019- ECLI:ES: TS: 2019: 2951), que explicaba:

“Se reconoce que la jurisprudencia de la sala ha admitido, no obstante, que cuando media una separación de hecho seria y prolongada en el tiempo, no se considerarán gananciales los bienes individualmente adquiridos por cualquiera de los cónyuges, especialmente cuando lo sean por el propio trabajo o industria. (…) Esta doctrina como puso de relieve la sentencia 226/2015, de 6 de mayo, no puede aplicarse de un modo dogmático y absoluto, sino que requiere un análisis de las circunstancias del caso. Es lógico que así sea, porque, frente a los preceptos que establecen que la sociedad de gananciales subsiste a pesar de la separación de hecho (art.1393.3º, 1368 y 1388 CC) solo cabe rechazar la pretensión del cónyuge que reclama derechos sobre los bienes a cuya adquisición no ha contribuido cuando se trate de un ejercicio abusivo del derecho contrario a la buena fe (art.7 CC)”.

Aparte lo anterior, la sentencia de 5 de abril de 2022 merece atención por una serie de detalles interesantes, que expongo sintéticamente:

1.- La propia cronología del caso. La separación de hecho de los cónyuges se tiene por ocurrida el 8 de noviembre de 2013, y la demanda de divorcio se interpone poco después, el 31 de enero de 2014. 

La doctrina jurisprudencial se aplicaba en casos de separación de hecho seria y prolongada. Sin embargo, en el supuesto analizado en la sentencia de 5 de abril de 2022, la separación de hecho es significativa pero no prolongada en el tiempo, dada su proximidad a la fecha de presentación de demanda.

Eso sí, confluyen en dicha separación una serie de actos demostrativos de una conjunta  “voluntad separativa personal y patrimonial”.

2.- La cuestión litigiosa, relativa a la separación de hecho y su implicación en la determinación de la naturaleza de los salarios,  se remite expresamente en las fases de instancia y apelación de los autos de divorcio al posterior procedimiento de liquidación de la sociedad de gananciales.

De ahí, que el Fundamento de Derecho Primero indique:  “… El 28 de mayo de 2015, el Juzgado de primera instancia nº1 de Alcobendas dictó sentencia por la que decretó el divorcio, (….) rechazando expresamente pronunciarse sobre la fecha de la extinción del régimen de la sociedad de gananciales, para lo que se remitió al procedimiento de liquidación (…)”  El 16 de septiembre de 2016, la Sección 22ª de la Audiencia Provincial de Madrid dictó sentencia (…) y expresamente declaró que no procedía hacer declaración alguna sobre la fecha de disolución de la sociedad de gananciales (…)”.

Aunque en realidad, como se verá después, lo discutible es si hubo separación de hecho y de tenerla por ocurrida, sus efectos sobre la naturaleza de los salarios y la composicición del activo;  y no la fecha de disolución de la sociedad de gananciales, que constituye un efecto legal de la sentencia de divorcio -art.774.5 de la L.EC.-,  sin carácter retroactivo.

3.-  Porque la resolución de casación acepta y llega a la misma conclusión práctica -exclusión de determinadas partidas del activo ganancial- de la sentencia de apelación,  pero no comparte el argumentario jurídico que sostiene esta última.Y es que, la cuestión nuclear y subyacente a este caso, como a buena parte de la jurisprudencia en la que confluyen separación de hecho y sociedad ganancial,  trae causa de una decisión del legislador -cada vez más discutida y polémica-: anudar el efecto disolutorio de la sociedad a la sentencia de divorcio, y no a la admisión a trámite de la demanda que da lugar a aquella, o al posterior Auto de medidas.

Ya el Tribunal Supremo, en la sentencia de 28 de mayo de 2019 (Roj: STS 1723/2019-ECLI:ES:TS:2019:1723)  manifestaba  al respecto: “Resulta especialmente relevante que la ley, que contempla como efecto de la admisión de la demanda la revocación de los consentimientos y poderes otorgados (art.102 CC) no establezca como efecto de la admisión de la demanda la extinción del régimen económico, ni la suspensión del mismo durante la tramitación del procedimiento”, añadiendo a continuación el importante matiz de que: “ La ley tampoco prevé la retroacción de los efectos de la sentencia una vez dictada”

Por tanto, la sentencia de 5 de abril de 2022  consolida la doctrina jurisprudencial, que en consonancia con lo anterior,  considera contraria a criterios éticos y de buena fe,  el ejercicio de una pretensión en la forma legal (art.1347-1º Cc) pero en el fondo abusiva - cuando judicialmente se tiene por producida la separación de hecho antes de la disolución de la sociedad-, y que soluciona judicialmente aplicando el art.7 del Código civil. 

Otra cosa es que, aún con todo, siga presente la percepción de que desde la interposición de la demanda contenciosa de divorcio  o el posterior Auto de medidas provisionales, la filosofía de comunidad de vida y patrimonio que inspira la sociedad ganancial languidece y pervive artificiosamente hasta la sentencia de divorcio, simplemente por efecto del art.1392-1º Cc.. O que el procedimiento de liquidación se retarde también, a consecuencia de lo anterior, pues su inicio depende de la firmeza del pronunciamiento de divorcio de la sentencia que lo declare –art.774.5 LEC-.. Y que, resulte ciertamente discutible que la opción legal vigente, frente a otras posibles, se acomode o ajuste a una sociedad como la actual,  que avanza a ritmo vertiginoso en un contexto de incertidumbre. Pero por ahora, esta es la ley.


María Gacio López
Abogada
24.9.22











SEPARACIÓN DE HECHO Y SOCIEDAD DE GANANCIALES: ALGUNAS CUESTIONES SUSTANTIVAS Y PROCESALES A PROPÓSITO DE LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO DE 5 DE ABRIL DE 2022.-
11/10/2019
Artículo 1346 del Código civil: "Son bienes privativos de cada uno de los cónyuges:

1º Los bienes y derechos que le pertenecieren al comenzar la sociedad.

(…)".



Con fundamento en la infracción del artículo 1346 del código civil, se interpuso recurso de casación (nº 3860/2016) ante la Sala de lo civil del Tribunal Supremo, que fue estimado parcialmente en virtud de sentencia 386/19, de 3 de julio (Roj: STS 2252/2019). La sentencia aborda la discusión sobre la pertenencia a la sociedad de gananciales de la indemnización laboral por despido cobrada, vigente la sociedad, con la particularidad de que el contrato de trabajo se había iniciado antes de la constitución de dicha sociedad de gananciales.

Dispone el Fundamento de Derecho segundo de la sentencia que:

“  Como recuerda la sentencia 596/2016, de 5 de octubre, esta sala ha mantenido en las sentencias 216/2008, de 18 de marzo, y 429/2008, de 28 de mayo, que la indemnización cobrada en virtud del despido en la empresa donde trabajaba un esposo debe ser considerada ganancial porque tiene su causa en un contrato de trabajo desarrollado a lo largo de la vida del matrimonio, pero solo por los años trabajados durante la vigencia del régimen de gananciales; en consecuencia, no tienen carácter ganancial las cantidades correspondientes a los años en que no existía la sociedad de gananciales”

La sentencia de instancia (de 2 de diciembre de 2014 del Juzgado de primera instancia nº3 de Leganés), confirmada por la de apelación de 27 de enero de 2016 de la Sección 24ª de la Audiencia Provincial de Madrid, había incluido en el activo de la sociedad de gananciales, un crédito de la sociedad frente al esposo por el importe de la indemnización por despido percibida por este el 20 de septiembre de 2011.

La STS 386/19 de 3 de julio, al casar parcialmente la sentencia falla que: “solo procede incluir dentro del activo del inventario de la sociedad de gananciales la parte que corresponda a los años trabajados durante la vigencia de la sociedad de gananciales, lo que se fijará en ejecución de sentencia”.

Así, esta reciente sentencia del Tribunal Supremo consolida la línea jurisprudencial iniciada por dicho Tribunal con la  STS nº 216, de 18 de marzo de 2008 (Roj: STS 3256/2008) a la que hace mención, y que supuso un punto de inflexión respecto de la jurisprudencia anterior y cuyos criterios se condensaban en la sentencia del Tribunal Supremo, Sala de lo Civil, 715/2007, de 26 de junio (Roj: STS 4448/2007).


En aquella STS 715/2007, el Tribunal Supremo señalaba que los dos criterios a tener en cuenta a la hora de determinar la naturaleza privativa o ganancial de la indemnización por despido improcedente percibida por uno de los cónyuges eran:

“(…)  a) la fecha de percepción de estos emolumentos: si se adquirieron durante la sociedad de gananciales, tendrán esta consideración, mientras que si se adquirieron con posterioridad a la fecha de la disolución, deben tener la consideración de bienes privativos de quien los percibe; b) debe distinguirse entre el derecho a cobrar estas prestaciones que debe ser considerado como un componente de los derechos de la personalidad y que, por esto mismo, no son bienes gananciales porque son intransmisibles (sentencias de 25 de marzo de 1988 y 22 de diciembre de 1999), mientras que los rendimientos de estos bienes devengados durante la vigencia de la sociedad de gananciales, tendrán este carácter (sentencia de 20 de diciembre de 2003)”.


Pero con la STS nº 216, de 18 de marzo de 2008, el alto Tribunal matiza su doctrina y ya no admite que la indemnización sea privativa por aplicación del principio de subrogación, lo que implicaba que al referirse a la pérdida de un derecho privativo, y ser  inherente a la persona, era intransmisible. Sino que pasa a considerar que, la indemnización es, en realidad, una compensación por incumplimiento de contrato. Lo explica así:

“(…) en realidad lo que ocurre es que la indemnización por despido constituye una compensación por incumplimiento del contrato y por ello mismo va a tener la misma consideración que todas las demás ganancias derivadas del contrato, siempre que se hayan producido vigente la sociedad de gananciales (…)”.

Aunque matiza: “(…) De todos modos, debería tenerse en cuenta en el cálculo de la concreta cantidad, que tiene la naturaleza de bien ganancial el porcentaje de la indemnización que corresponde a los años trabajados durante el matrimonio. Porque puede ocurrir que el trabajo que se ha perdido y que ha generado el cobro de la indemnización correspondiente según las reglas de la Ley General de la Seguridad Social, haya empezado antes del matrimonio, así como debería tenerse en cuenta en la liquidación, la capitalización por posibles indemnizaciones que se generen por despidos por contratos de trabajo vigentes durante el matrimonio y por el período de tiempo trabajado durante la sociedad de gananciales. Por ello a la vista de que la indemnización por despido se calcula sobre la base del número de años trabajados, no deberían tener naturaleza ganancial las cantidades correspondientes a los años en que no existía la sociedad de gananciales (…)”.

Así las cosas, y en coherencia con el razonamiento contenido en la STS 386/19 que consolida la línea jurisprudencial iniciada en la STS 216/2008, resulta inevitable preguntarse por la situación inversa. Pues parecería de entrada posible, aplicando análogos criterios a los de la STS 386/19, considerar ganancial la parte de la indemnización por despido relativa a los años de vigencia de la sociedad de gananciales, aunque el devengo de la indemnización se produjera con posterioridad a la extinción de la indicada sociedad.

A falta de jurisprudencia reciente del Tribunal Supremo que analice este supuesto, no podremos perder de vista ni la STS 715/2007 que excluía categóricamente dicha posibilidad, ni la STS 216/08 que parece de manera tangencial descartarla también, al considerar elemento determinante de la naturaleza ganancial de la indemnización que el cobro de esta se hubiera producido con anterioridad a la disolución de la sociedad de gananciales, que entiende producida en el caso de autos con la firmeza de la sentencia de separación. 

En cuanto a los pronunciamientos de Audiencias provinciales, puede destacarse la reciente sentencia de 29/4/2019 de la sección 6ª de la Audiencia Provincial de Pontevedra (Roj: SAP PO 1031/2019), que en un contexto de disolución de la sociedad de gananciales en virtud de separación de hecho, estima la pretensión del apelante, y niega la naturaleza ganancial de la indemnización de despido y salarios de tramitación percibidos por el esposo después de extinguida la sociedad de gananciales, lo que determina la exclusión de dichas partidas del activo de la sociedad.

MARÍA GACIO LÓPEZ
Foz, octubre de 2019 

C/Pintor Laxeiro, 5, 2°D, 27780 Fozinfo@mariagacioabogada.comAviso Legal