María Gacio
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EL GIRO COPERNICANO DEL DERECHO DE TRANSMISIÓN EN LA HERENCIA
21/11/2014
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO
Si has leído alguna que otra entrada de este blog, verás que me interesa especialmente la sobreinformación, que de algún modo se está convirtiendo, en una forma perversa de ignorancia. Nunca tuvimos tantas noticias e información a nuestro alcance, y nunca –probablemente- hayamos sido comparativamente tan ignorantes (por la imposibilidad humana de abarcar tal cantidad de conocimientos).

En materia jurídica ocurre algo parecido. Nunca se sucedieron con tanta rapidez los cambios legislativos y jurisprudenciales, y hay que agudizar la atención y aprovechar al máximo el tiempo, para estar al tanto.

Precisamente en 2014, empezamos a ver los efectos prácticos del giro “copernicano” que el Tribunal Supremo dio a propósito de la sentencia de 11 de septiembre de 2013, en relación con la naturaleza y alcance del derecho de transmisión en materia hereditaria. (Art.1.006 Código civil: “Por muerte del heredero sin aceptar ni repudiar la herencia pasará a los suyos el mismo derecho que él tenía”)

En un ejemplo sencillo y muy básico, diremos que el derecho de transmisión está presente, por ejemplo, en situaciones  en las que se  procede a la partición hereditaria de un causante, a la que concurren  sus herederos (en nuestro ejemplo, sus hijos), pero también alguno de sus nietos –porque imaginemos que uno de los  hijos ya haya fallecido con posterioridad al causante, pero antes de aceptar la herencia de éste y partir-.

Hasta la sentencia del Pleno del Tribunal Supremo, se entendía que cuando operaba el derecho de transmisión (siguiendo con nuestro ejemplo) los nietos no sucedían directamente en la herencia de su abuelo. La sentencia del T.S., sin embargo, cambia el criterio respecto del derecho de transmisión, y entiende que se produce la sucesión directa del transmisario en la herencia del causante, en caso de que acepten su herencia.

Esto determina efectos prácticos muy importantes como que, en nuestro ejemplo, ya no es necesaria la firma del cónyuge supérstite del hijo fallecido para realizar la partición del abuelo; también debiera producir efectos favorables en materia fiscal cuando el transmisario –en nuestro ejemplo el nieto- parta la herencia del causante –en nuestro caso, su abuelo- y dicha herencia ya hubiera prescrito, aunque no hubiera prescrito aún la del transmitente (aunque conviene ser prudentes, porque de momento es pronto para saber cuál será el criterio de los tribunales al respecto); y desde luego, tendrá consecuencias procesales en materia de legitimación para el juicio de división de herencia.  Todo esto lo analizaré de forma más técnica en una nota que espero publicar en el portal de mi web, la semana que viene. Estoy segura de que podrá ser de utilidad porque el derecho de transmisión opera con mucha frecuencia.

Para terminar, y ya que va de Copérnico el post, se le atribuye una reflexión que demuestra su agudeza y superior inteligencia:

Saber que sabemos lo que sabemos y saber que no sabemos lo que no sabemos, ése es el verdadero conocimiento”.

Hasta el próximo día. ( Y la foto de hoy, como podréis imaginar, la elegí para darle un poco de color al post).




EL GIRO COPERNICANO DEL DERECHO DE TRANSMISIÓN EN LA HERENCIA
Comentarios
21/11/2014 Nombre: Rosa López
La verdad es que tantos cambios nos supone otro gran esfuerzo para entender la legitimidad de cuales son realmente los herederos legales, espero tú próximo comentario para enterarme más del asunto, sé que lo harás con todo tu buen saber
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