María Gacio
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ATENEA, DIOSA GUERRERA
09/07/2017
BLOG (NO SOLO) DE DERECHO
Imaginemos.

Abogado. Setenta años. A un año de su jubilación. ( O no, dichosa vocación). Serio. Correcto. Y otro año más está dispuesto a enseñar tácticas y habilidades profesionales a dos nuevos graduados. 

Cuatro graduados en Derecho esperan a ser entrevistados. Llegó el momento.

El abogado, serio y correcto, observa.

Dos chicas recitan sendos artículos de la ley de enjuiciamiento civil .

- Usted. (Le dice a la siguiente). Hábleme de Atenea.

- ¿Atenea? … Fue una diosa... (Y piensa en su mala suerte. Que me pregunte quién fue Atenea, cuando la entrevista constaba de varias preguntas de Derecho procesal. Esto es injusto).

-  A ver… Diosa guerrera... ¿Qué más? Siga. Compruebo que no tiene ni idea.

Las dos jóvenes graduadas contemplan seguras y con gesto de satisfacción la escena.

- (Silencio). Diosa… repite nerviosa la joven graduada. (Silencio). Mire... (titubea), no sé nada más de Atenea, pero estas no eran las normas de la selección. Se trataba de responder a varias preguntas de Derecho Procesal. ¿Qué tiene que ver una diosa de la mitología griega  con la abogacía? (Dice la joven graduada, mientras sostiene la mirada al abogado. Setenta años. A un año de su jubilación. Serio. Correcto).

En el desordenado despacho del abogado, un chico espera el turno a ser examinado. Mientras que su compañera continúa con su defensa de los criterios de selección para el examen, echa una ojeada rápida a Google.

Atenea. Hija de Zeus. Sabia guerrera. Patrona de la inteligencia y de la guerra. No representa la guerra en su lado más oscuro y brutal, sino la táctica y destreza bélicas. Diosa de ojos glaucos. Representa el anhelo de saber.

- Ya he tomado una decisión. Usted y usted se quedan. Ustedes no. Es cierto que saben recitar muy bien los artículos de la ley, pero en la batalla se respeta siempre al contrincante. Cuando hayan aprendido eso, volveremos a hablar y a lo mejor, si aún no he perdido la poca paciencia que me queda, aceptaré que se queden.

- Usted se queda. Es cierto que querer ser abogada, y desconocer qué representaba Atenea, para mí es un error. Pero ese error puede sanarse. Pese a no saberlo, se queda. Podía haber claudicado. O lo que es peor, abandonar el despacho cabizbaja, lamentándose. Pero no. No se rindió. Aguantó. Además, no dudó en alegar lo que consideraba era contrario a las normas de selección.

Tiene cualidades para intentar convertirse en una buena abogada. Adquirir destreza profesional dependerá de usted.

- Y usted. El que no fue examinado, se queda. Supo jugar con habilidad. Aprovechó el tiempo muerto. Pero por supuesto, sepa usted que soy consciente de que no ha sido examinado. Tuvo suerte. Pero no siempre la tendrá. Y entonces podremos comprobar si tiene realmente cualidades.

Los jóvenes graduados salen del despacho. Entre las montañas de libros, escondido, un pequeño libro. Subrayado a lápiz, un capítulo: Atenea, sabia guerrera. 

P.S.: Hasta el próximo día. 
ATENEA, DIOSA GUERRERA
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