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07/05/2015
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO
Supones bien, si estás pensando que la foto de abajo la saqué en la calle Obispo Aguirre en Lugo. La saqué malamente ( que es lo que tiene la combinación maletín + bolso + una mala fotógrafa), pero yo quería llevarme en el teléfono estos versos de Álvaro Cunqueiro. Y así fue.

Muy cerca de allí, la muralla, que protegía la ciudad y aún la resguarda del viento norte. Y no demasiado lejos la rúa da Raíña, por donde algún día pasó Isabel II, que le dio nombre a la calle.  Esa reina que tenía fama, y por lo que se ve en los cuadros, acreditada, de comer  constantemente pasteles y beber chocolate.

En la web, colgué ayer una breve nota (puedes leerla pinchando aquí )sobre una de las últimas sentencias  del Tribunal Supremo en materia de guarda y custodia compartida. Me parece interesante por varias cuestiones que comento allí, y principalmente porque el Alto Tribunal reitera su doctrina jurisprudencial sobre la guarda y custodia compartida, considerándola la medida deseable, al permitir que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores.

La guarda y custodia compartida no está ni con mucho generalizada, y es cierto que tampoco en todos los casos resulta posible su instauración. Pero es una realidad posible, y cada vez más frecuente, desde la Ley 15/2005, de 8 de julio, que reformó –entre otros- el artículo 92 del Código Civil.

Reflejo también de un cambio social evidente, que se produjo hace años, con la incorporación de la mujer al mundo laboral, y debido al hecho, prácticamente generalizado, de que el cuidado y atención a los hijos se comparte por la pareja. Lo que no tiene por qué dejar de suceder en caso de ruptura. 

Con los versos del ilustre y genial escritor mindoniense Álvaro Cunqueiro, me despido por hoy.

" E foise polo medio e medio do outono…”

Hasta el próximo día.






LUGO, CUNQUEIRO, Y… COMO SIEMPRE TAMBIÉN… DERECHO
21/04/2015
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO
¿Año 2015? Damos por ciertas muchas cosas que ni siquiera lo son, o que, por lo menos, son dudosas, o como mínimo, interpretables. Nos cuesta dudar o por lo menos, cuestionarnos las cosas.  Sin ir más lejos, ni siquiera existe la certeza de que vivamos en 2015. De hecho, los historiadores ya nos han enseñado que con los datos históricos que resultan de los Evangelios (Jesús nació durante el reinado de Herodes “El Grande”) y el error cometido por Dionisio “El Exiguo” al elaborar el calendario cristiano (situando el año del nacimiento del Mesías en fecha posterior al fallecimiento del monarca), es muy probable, que  el año 2015 en que estamos, sea como mínimo, el año 2019. Es cierto que el error fue advertido pero se dejó pasar la cosa, por los numerosos problemas que suponía intentar arreglar el desaguisado cuando ya se estaba en plena Edad Media . Así que, ¿2015 ó 2019?

Y al igual que nos cuesta cuestionarnos el año en que vivimos, en Derecho también cuesta cuestionarse ciertos principios jurídicos y sus efectos.

En la sección “notas” de mi web publiqué hace unos meses un comentario sobre las cláusulas suelo, relativo a  los criterios empleados por el Tribunal Supremo en la conocida sentencia de 9 de mayo de 2013 para  determinar  cuándo una cláusula suelo es abusiva. La novedad surge ahora,  porque el Supremo ha fijado recientemente su doctrina (Sentencia del Pleno, Sala de lo Civil, de 25 de marzo de 2015) sobre los efectos prácticos que para los afectados por las cláusulas suelo tendrá la declaración judicial de nulidad de la cláusula. 

Con la declaración judicial de nulidad de una cláusula suelo el debate judicial ( que hasta la fecha contaba con pronunciamientos varios y contradictorios de las Audiencias provinciales) era el siguiente: ¿hay o no derecho a pedir la devolución de la totalidad de los intereses pagados al Banco por razón de la cláusula suelo desde la formalización del contrato? Lo cierto es que, con el código civil en la mano (art.1303) parecía que, en principio, la respuesta a la pregunta tenía que ser sí  (aunque como digo las Audiencias se pronunciaban en sentido diverso, y con consecuencias prácticas distintas).

Pero quienes nos dedicamos a esto, sabemos que el Derecho no es sólo la Ley. No basta con saber qué dice la Ley, hacen falta más datos e interpretarlos.  Y así, el Tribunal Supremo ha venido a señalar que tampoco basta con acudir, sin más, a la regla general de eficacia retroactiva de las declaraciones de nulidad. En definitiva, que existen limitaciones a dicha retroactividad, que son: la seguridad jurídica, la buena fe de los círculos interesados y el riesgo de trastornos graves. De todo esto hablaré en una nota, más técnica, que espero publicar sobre esta novedosa sentencia en la página web.

Lo que sí debe quedar claro es que el Tribunal Supremo con esta sentencia, zanja las interpretaciones dispares de las Audiencias, y fija como doctrina que, cuando se declare abusiva y nula una cláusula suelo inserta en un contrato de préstamo con tipo de interés variable, procederá la restitución al prestatario de los intereses que hubiese pagado en aplicación de dicha cláusula a partir de la fecha de publicación de la sentencia de 9 de mayo de 2013.

Lo anterior tendrá consecuencias prácticas evidentes para las partes afectadas. Porque no es lo mismo que a un prestatario le devuelvan todas las cantidades abonadas en concepto de intereses en aplicación de la cláusula suelo calculados desde la firma del contrato que calculados desde la fecha de publicación de la sentencia de 9 de mayo de 2013.

Y en lo que se refiere a los profesionales del Derecho, está claro que el  artículo 1303 del código civil tendremos que analizarlo y ( re) estudiarlo desde una óptica nueva.Sin duda, su análisis nos planteará más de un interrogante.


Hasta el próximo día.






 



¿AÑO 2015? ¿ARTÍCULO 1303 DEL CÓDIGO CIVIL?
30/03/2015
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO
Cuando empecé a barruntar la idea de hacer un blog tenía claro que quería que fuese de Derecho, pero no sólo de Derecho. Y es que, si algo no comparto, es la opinión de que un blog profesional debe limitarse a ofrecer contenidos profesionales, que en mi caso, por tanto, tendrían que ser solamente jurídicos.

No es que piense así, es que pienso precisamente lo contrario. Creo que en mi profesión tan importante es el conocimiento y el estudio (constante) del Derecho como saber observar el mundo

Así que soy de la opinión de que en la abogacía hay Derecho, claro, pero también debe haber intuición, conocimiento de la vida y del comportamiento humano, y por supuesto mucha psicología. (Espero que no se me enfaden algunos amigos psicólogos. No hay en esto, por supuesto, invasión de competencias).

De ahí el tema de mi post de hoy, para mi blog (no sólo) de Derecho. “Stoner” es buena literatura. Tan es así, que el escritor Vila-Matas calificó la novela de “obra maestra ignorada” como pude leer hace poco en uno de sus artículos–ya de hace unos años- de su columna en el diario  "El País".

“Stoner” no tiene un argumento llamativo, en el sentido de que al personaje  (William Stoner) no le pasa nada extraordinario. Y eso es precisamente lo que convierte en extraordinaria la novela.

Es la historia vital de un profesor de literatura, que inicialmente iba a dedicarse a los estudios de agricultura, que después abandona. En realidad, es la historia de cualquiera: el aprendizaje continuo de las decepciones humanas, el efecto perverso que en una vida pueden tener los manipuladores con los que nos cruzamos en este mundo, o el coste personal presente y futuro de las decisiones pasadas. Y también una punzante lección sobre el final de la vida y la dignidad a la hora de afrontar la muerte.En definitiva, una obra maestra, cuya lectura os recomiendo.

Esa pregunta recurrente de su protagonista al final de la novela y de su vida, “ ¿qué esperabas?”, es un certero e inteligente resumen de los sueños y anhelos vitales del ser humano que, terminan muchas veces, con esa conmovedora certeza al saberse frustrados.

Así que con este post de referencia a la magistral novela de John Willians (que pienso releer por aquel sabio consejo de Benjamin Franklin, lee mucho pero pocos libros) termino por hoy, con una foto tan azul como este lunes, que luce, sí, azul y soleado.

Hasta el próximo día. ( Y por cierto, gracias por leerme. De verdad. Me sorprendéis positivamente). 

"STONER" Y LOS ABOGADOS OBSERVADORES
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