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10/10/2014
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO
Lunes 6:  El ébola desgraciadamente se convirtió en el centro informativo del día, y de la semana. 

Ahora que avanzan los días, y también las distintas informaciones del tema, conviene no desorientarse, y  prestar atención a todas las circunstancias y detalles. 

Entre otras cosas, porque ya se dice que una verdad a medias (y lo es aquélla que sesgadamente toma sólo unos datos, prescindiendo de otros) es una mentira.

Martes 7: Leímos en prensa que el Tribunal Supremo confirmó que el hijo del escritor Camilo José Cela, tiene derecho a la legítima de 2/3 de la herencia del Código civil, que no quedó cubierta con el controvertido cuadro que le había regalado su padre . (Precisamente en mi post ¿Hijos?, que publiqué en el blog el lunes 6, habíamos hablado de las legítimas de los hijos de la ley de derecho civil de Galicia).

Jueves 9: Leo en “La Voz de Galicia”  que el ministro de justicia confirma que no derogará la ley de tasas. ( En mi post  “La dimisión del ministro y la justicia según Ulpiano”, ya habíamos prestado atención a las palabras del ministro el día de su toma de posesión, y dudábamos - precisamente por las palabras que empleó- que la ley de tasas fuera a derogarse).

Cierro la entrada de hoy con una  reflexión inspirada en ese libro tan interesante como desconocido, que es el Eclesiastés: “Aquél que multiplica sus conocimientos, multiplica su dolor”.

Pese a que creo que lo anterior es cierto, en este blog nunca dejaremos de aprender. Por más que (a veces) haya dolor en ello, merece la pena.

(Y la foto de hoy, que elegí por darle un poco de color al post).

Hasta el próximo día.
ANOTACIONES DE LA SEMANA PARA OBSERVADORES
06/10/2014
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO
"Como no he tenido hijos, lo más importante que me ha sucedido en la vida, son mis muertos, y con ello me refiero a la muerte de mis seres queridos".

Con esta certera y demoledora frase empieza "La ridícula idea de no volver a verte" (Ed.Seix Barral), un libro de la escritora Rosa Montero, que creo  que merece incluirse en esa categoría especial de libros a la que se refirió Benjamin Franklin cuando recomendó: "Lee mucho, pero no muchos libros".

La cuestión de haber tenido (o no) hijos, precisamente es la que marca el estudio jurídico-legal del patrimonio de una persona al planificar su testamento.

La existencia de hijos, o en su defecto, otros descendientes directos (nietos, bisnietos, etc.)  implica la existencia de un límite legal al testar: la legítima de los descendientes .

El legislador gallego en 2006, redujo las legítimas de los descendientes, de forma que desde la entrada en vigor de la Ley 2/06 de derecho civil de Galicia, la legítima de dos tercios (2/3) de la herencia a favor de los descendientes(arts.808 y 818 del Código civil) quedó reducida a un cuarto (1/4) de la herencia, a la vez que varía su naturaleza (art.243 de la Ley 2/06). (Recalco que me refiero a herencias a las que es de aplicación el Derecho civil de Galicia).

Ahora bien, esta legítima de los descendientes más reducida, es de aplicación para aquellas sucesiones en las que la muerte del causante sea posterior a la entrada en vigor de dicha ley. (Si pensamos en fallecimientos anteriores a la entrada en vigor de la ley 2/06 de Derecho civil de Galicia, la legítima de los descendientes de  ¼ no se aplica, sino la de 2/3).

Detrás de esta opción legislativa está también una filosofía de vida que a raíz de una reciente sentencia del Tribunal Supremo de 3 de Junio de 2014 sobre la desheredación de los hijos por menosprecio y abandono familiar a los padres –de la que algún día hablaré en el blog- ha vuelto a poner de máxima actualidad la disyuntiva:

¿debería el testador – que ha tenido hijos- contar con plena y absoluta libertad para testar y dejar su patrimonio a quien quiera, o deben existir legítimas a favor de los descendientes?

Y vosotros, ¿qué opináis?

(La foto de hoy, un panel publicitario en Piccadilly Circus en Londres. Por cierto, en el Derecho inglés no hay legítimas).

Hasta el próximo día.






HIJOS
02/10/2014
Más de un@ al leer el titular, pensará que voy un poco retrasada en esto de escribir sobre la dimisión del anterior ministro de justicia. Pero es que el exceso informativo tiene estas cosas: abruma, despista (como ya comentamos en el blog), y también provoca la tramposa sensación de que una semana en vez de 7 días tuviera 70.

Hoy es jueves 2 de octubre, y Gallardón anunció su dimisión el martes de la semana pasada, 23 de septiembre. No hace tanto tiempo.

También escribí ya, que este blog es (no sólo) de Derecho. Y podría añadir que me encantaría escribir para observadores inquietos, que miran el mundo con interés. (Sé que sois así).

Todo esto viene a cuento por varias cosas. Con la noticia de la dimisión del anterior ministro, no creo exagerar si digo que los profesionales del Derecho – y también muchos ciudadanos- coincidimos en la idea de que su paso por el ministerio bien pudiera titularse  “crónica del desastre”. Hasta ahí, bien. 

Pero yo no creo en los juicios excesivos - sino con mesura (*)-. Por eso  no acabo de creerme que la “crónica del desastre” tenga un solo autor; ni que el repertorio de iniciativas y propuestas en materia de justicia haya que atribuirlo en su totalidad al anterior ministro.

Sin ir más lejos, el anteproyecto de Ley orgánica del Poder Judicial, pasó el Consejo de ministros del 4 de abril de 2014. Anteproyecto que persigue una reforma copernicana del sistema judicial, pues entre otras cosas, supone la creación e implantación en las capitales de provincia de los novedosos tribunales provinciales de instancia . Digo lo anterior, porque el Consejo de ministros, como es obvio, no era sólo Gallardón.

Algunas columnas de opinión apuntan estos días que,  el cruce entre las reformas copernicanas que se pretendían en numerosos ámbitos de la justicia, la total y justificada oposición de todos los sectores profesionales vinculados a la justicia, y la proximidad de las citas electorales,  terminó formando un laberinto al que era difícil, por no decir imposible, encontrarle una salida. 

De modo, que visto el panorama, tengo la sensación de que (después de dos largos años) hubo quien pudo haberse dado cuenta de aquello que escribió Séneca: “A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde”.

Ahora tenemos nuevo ministro de Justicia, que el día de su toma de posesión, por cierto, citó como uno de sus objetivos el análisis y la mejora de la aplicación de la ley de tasas. (Y atención observadores: porque habló de mejora -y suena bien- pero  aplicación no es derogación).

Por eso quise escribir este post. Y es que, en mi condición de abogada, y también de ciudadana, no echaré de menos a Gallardón. Pero al ver lo ocurrido estos últimos días –  poco más de 7, aunque parezcan 70-, creo que es conveniente recordar la definición de Justicia, según Ulpiano.

(*) Justicia es dar a cada uno lo suyo.

Hasta el próximo día. 

(En la foto de hoy, una de las torres de la catedral de Mondoñedo. Ciudad maravillosa, reflejo de una parte muy significativa de la historia, la música, y la literatura de Galicia. Mondoñedo es un tesoro).



LA DIMISIÓN DEL MINISTRO Y LA JUSTICIA (SEGÚN ULPIANO)
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