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02/10/2014
Más de un@ al leer el titular, pensará que voy un poco retrasada en esto de escribir sobre la dimisión del anterior ministro de justicia. Pero es que el exceso informativo tiene estas cosas: abruma, despista (como ya comentamos en el blog), y también provoca la tramposa sensación de que una semana en vez de 7 días tuviera 70.

Hoy es jueves 2 de octubre, y Gallardón anunció su dimisión el martes de la semana pasada, 23 de septiembre. No hace tanto tiempo.

También escribí ya, que este blog es (no sólo) de Derecho. Y podría añadir que me encantaría escribir para observadores inquietos, que miran el mundo con interés. (Sé que sois así).

Todo esto viene a cuento por varias cosas. Con la noticia de la dimisión del anterior ministro, no creo exagerar si digo que los profesionales del Derecho – y también muchos ciudadanos- coincidimos en la idea de que su paso por el ministerio bien pudiera titularse  “crónica del desastre”. Hasta ahí, bien. 

Pero yo no creo en los juicios excesivos - sino con mesura (*)-. Por eso  no acabo de creerme que la “crónica del desastre” tenga un solo autor; ni que el repertorio de iniciativas y propuestas en materia de justicia haya que atribuirlo en su totalidad al anterior ministro.

Sin ir más lejos, el anteproyecto de Ley orgánica del Poder Judicial, pasó el Consejo de ministros del 4 de abril de 2014. Anteproyecto que persigue una reforma copernicana del sistema judicial, pues entre otras cosas, supone la creación e implantación en las capitales de provincia de los novedosos tribunales provinciales de instancia . Digo lo anterior, porque el Consejo de ministros, como es obvio, no era sólo Gallardón.

Algunas columnas de opinión apuntan estos días que,  el cruce entre las reformas copernicanas que se pretendían en numerosos ámbitos de la justicia, la total y justificada oposición de todos los sectores profesionales vinculados a la justicia, y la proximidad de las citas electorales,  terminó formando un laberinto al que era difícil, por no decir imposible, encontrarle una salida. 

De modo, que visto el panorama, tengo la sensación de que (después de dos largos años) hubo quien pudo haberse dado cuenta de aquello que escribió Séneca: “A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde”.

Ahora tenemos nuevo ministro de Justicia, que el día de su toma de posesión, por cierto, citó como uno de sus objetivos el análisis y la mejora de la aplicación de la ley de tasas. (Y atención observadores: porque habló de mejora -y suena bien- pero  aplicación no es derogación).

Por eso quise escribir este post. Y es que, en mi condición de abogada, y también de ciudadana, no echaré de menos a Gallardón. Pero al ver lo ocurrido estos últimos días –  poco más de 7, aunque parezcan 70-, creo que es conveniente recordar la definición de Justicia, según Ulpiano.

(*) Justicia es dar a cada uno lo suyo.

Hasta el próximo día. 

(En la foto de hoy, una de las torres de la catedral de Mondoñedo. Ciudad maravillosa, reflejo de una parte muy significativa de la historia, la música, y la literatura de Galicia. Mondoñedo es un tesoro).



LA DIMISIÓN DEL MINISTRO Y LA JUSTICIA (SEGÚN ULPIANO)
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