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28/05/2015
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO.
Quien haya seguido un poco la biografía histórica de este político y estadista británico, sabrá que entre sus (muchas) frases célebres está aquélla que dice: “La cometa se eleva más alto en contra del viento, no a su favor”.

Lo que no deja de ser una inteligente enseñanza de una figura histórica, que aunque controvertida –es cierto-, tuvo la decisión y la valentía de mantenerse firme frente al poder nazi, incluso en solitario.

En cualquier caso, Churchill con sus luces y sombras, me parece un personaje histórico de lo más interesante, al que conviene observar por lo mismo que dijo: “Cuanto más atrás puedas mirar, más adelante verás".

Y empatando con esto, aunque no tenga nada que ver con esto, os anuncio que la semana que viene tengo previsto publicar unas notas explicativas sobre una cuestión controvertida en materia de Derecho de Familia, que es la distinción y alcance práctico de las decisiones que son propias de la guarda y custodia,  respecto de aquéllas que, por el contrario, se enmarcarían bajo el paraguas de la patria potestad (art.156 del Código civil).

Cuestión ésta que, conlleva numerosos conflictos en la práctica sobre la toma de ciertas decisiones en relación con los hijos, cuando estamos ante familias en las que la guarda y custodia se ha concedido con carácter exclusivo a un progenitor (que como señalan las estadísticas, suele ser mayoritariamente la madre).

Entre las voces más autorizadas en Derecho de Familia (Pérez Salazar-Resano) se defiende la tesis de que la custodia supone un derecho a convivir con el menor, de forma que el resto de derechos y obligaciones han de enmarcarse en la patria potestad.

Esta cuestión genera debate, con respuestas diversas a nivel doctrinal y judicial. En la práctica supone que, cuanto mayor se estima el alcance de los derechos y obligaciones que conforman la guarda y custodia, el no custodio (que suele ser el padre), queda apartado de un buen número de decisiones con respecto a los hijos, pese a habérsele reconocido en el procedimiento correspondiente (divorcio, separación, etc.) el ejercicio compartido de la patria potestad. 

El tema tiene una trascendencia práctica importante, y lo trataré en la web la próxima semana.

Entretanto vuelvo a Churchill, para cerrar la entrada de hoy, con esta reflexión suya, de lo más inspiradora: 

Vivid arduamente, no temáis nada y os sonreirá el futuro”.


Hasta el próximo día.
   






CHURCHILL (... y más apuntes de Derecho de Familia).-
07/05/2015
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO
Supones bien, si estás pensando que la foto de abajo la saqué en la calle Obispo Aguirre en Lugo. La saqué malamente ( que es lo que tiene la combinación maletín + bolso + una mala fotógrafa), pero yo quería llevarme en el teléfono estos versos de Álvaro Cunqueiro. Y así fue.

Muy cerca de allí, la muralla, que protegía la ciudad y aún la resguarda del viento norte. Y no demasiado lejos la rúa da Raíña, por donde algún día pasó Isabel II, que le dio nombre a la calle.  Esa reina que tenía fama, y por lo que se ve en los cuadros, acreditada, de comer  constantemente pasteles y beber chocolate.

En la web, colgué ayer una breve nota (puedes leerla pinchando aquí )sobre una de las últimas sentencias  del Tribunal Supremo en materia de guarda y custodia compartida. Me parece interesante por varias cuestiones que comento allí, y principalmente porque el Alto Tribunal reitera su doctrina jurisprudencial sobre la guarda y custodia compartida, considerándola la medida deseable, al permitir que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores.

La guarda y custodia compartida no está ni con mucho generalizada, y es cierto que tampoco en todos los casos resulta posible su instauración. Pero es una realidad posible, y cada vez más frecuente, desde la Ley 15/2005, de 8 de julio, que reformó –entre otros- el artículo 92 del Código Civil.

Reflejo también de un cambio social evidente, que se produjo hace años, con la incorporación de la mujer al mundo laboral, y debido al hecho, prácticamente generalizado, de que el cuidado y atención a los hijos se comparte por la pareja. Lo que no tiene por qué dejar de suceder en caso de ruptura. 

Con los versos del ilustre y genial escritor mindoniense Álvaro Cunqueiro, me despido por hoy.

" E foise polo medio e medio do outono…”

Hasta el próximo día.






LUGO, CUNQUEIRO, Y… COMO SIEMPRE TAMBIÉN… DERECHO
06/02/2015
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO
Corría la década de los 80 y también la de los 90,  cuando los universitarios de este país acumulaban para el estudio toneladas no  - pero  kilos sí- de apuntes. Por aquellas fechas, la universidad era (o por lo menos parecía) una burbuja. Estaba al margen del mundo, y creo que del mercado también. Sin embargo, fuera, en la calle, empezaba de forma tímida a despuntar el fenómeno de la “globalización”.

En realidad, a todo el fenómeno globalizador le pusimos nombre después. Es ahora cuando sabemos que se inició en los 80, y tuvieron mucho que ver en ello la implantación y desarrollo de las nuevas tecnologías. La aparición de internet en nuestras vidas, supuso una revolución, y cambió para siempre  el mundo.

Por aquella época el aprendizaje (que parecía únicamente) memorístico, conseguía –o al menos, pretendía- que asimilaras la estructura, el funcionamiento y la finalidad de las instituciones o figuras jurídicas y su integración en un sistema. Al lograr esto, salías al mundo laboral, y aunque no tuvieras la visión práctica de haberte manejado con una sentencia, o haber hecho un alegato en un juicio,  el aprendizaje posterior era coser y cantar. Porque sucedía como a los buenos jugadores de cartas, que habías aprendido a mover las cartas con los ojos cerrados, y eso te permitía aplicar todos tus sentidos a todo lo demás: estrategia, análisis crítico, etc. etc…(Por cierto, ¿no se refieren a esto las teorías modernas de la educación y aprendizaje? )

Por eso es probable que las nuevas tecnologías, Internet, y concretamente el buscador “Google”, hayan puesto un interrogante sobre el valor actual del aprendizaje memorístico. Pero tan cierto es que, el valor del aprendizaje memorístico baja enteros, como que los profesionales jurídicos no han forjado sus conocimientos y habilidades en la mera memoria. Es la historia (mentirosa) del papagayo.

Sólo el buen profesional (con Google o sin él) juega a las cartas con los ojos cerrados, porque las conoce bien y al dedillo. Pero eso lleva toda una vida, y la universidad sólo es el primer paso. El brillante Charles Chaplin lo definió con maestría cuando dijo que todos somos aficionados, porque la vida es corta, y no da para más. Así que, no caigamos en la falsa idea de que con Google y la paciencia de dos tardes, se aprenderá Derecho. Al revés, la creciente complejidad del mundo es probable que traiga más exigencia y especialización a las profesiones jurídicas. 

Para terminar y volviendo al post del otro día, y al anuncio de nuevos planes universitarios, si llegan, que vengan acertados.

Que sirvan para que los futuros profesionales del Derecho aprendan a jugar sus cartas (profesionales) con los ojos cerrados.

Que traigan aulas - reales o virtuales- dinámicas, conectadas con las exigencias del mundo y su evolución. 

Aulas en las que el talento no pase nunca, por ningún motivo, desapercibido
.

Aulas, que sean centro de talento y esfuerzo.

Aulas en las que la menor capacidad económica no sea nunca impedimento para tomar en ellas asiento. 

Hasta el próximo día. ( Y la foto, tan  propia de estos días). 
EL PAPAGAYO JURÍDICO (2ªPARTE)
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