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13/03/2017
BLOG (NO SOLO) DE DERECHO
Tarde o temprano se aprende que la vida es mejor cuando se saca hierro a casi todo, y se sustituye por sentido del humor.

Lo que no quiere decir que el día a día no venga acompañado de sus contratiempos. Porque a la incertidumbre del mundo actual que no se sabe muy bien a dónde va, hay que añadir las miserias humanas –las propias y las ajenas- que sí sabemos a dónde llevan.

Aristóteles hace ya mucho tiempo que nos enseñó para siempre que somos animales sociales, lo cual tiene sus ventajas pero también sus inconvenientes. Así que, abra usted la puerta de su casa, ponga un pie en la calle cada mañana y dispóngase a aguantar con mayor o menor paciencia, cosas como el alarde, la envidia, los ecos del chisme y la rumorología, y demás variantes con las que el ser humano exterioriza sus frustraciones y complejos.

Josep Pla escribió en “El cuaderno gris” que cuanto más pequeño es un pueblo, más fuertes son los estragos de la proximidad de la gente. Reflexión que refleja su inteligencia y perspicacia, y que no parece que deba ser interpretada con demasiado optimismo por los urbanitas. Al revés.

Pero volvamos al humor. Ante determinadas miserias, siempre que no lleguen a cosas mayores, la mejor opción es reírse. Que, por cierto, ya hay quien dice con indudable acierto, que el humor es una forma superior de inteligencia. Y paradójicamente, porque la vida encierra en casi todo clamorosas contradicciones, las personas con más agudo sentido del humor suelen ser serias.

La Historia, al igual que la Literatura - las Humanidades, en general- atesoran valiosas lecciones sobre el comportamiento y la naturaleza humana. Su valor es incalculable y su utilidad extraordinaria, porque por mucho que la sociedad avance en diversos planos, el ser humano fue, es y será siempre, indefectiblemente, el mismo.

Mary Beard, la prestigiosa catedrática de Clásicas de la universidad de Cambridge, en su visita a España en 2016 para recibir el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, contó un chiste que además de hacer reír, hace pensar en la complejidad de las relaciones humanas. 

“Va un romano y se encuentra con un amigo cariacontecido.
- ¡ Pero si me habían dicho que te habías muerto!
- Pues ya ves que no, estoy vivito y coleando.
- Mmm…, no sé, no sé, es que me fío mucho del que me lo contó”.


P.S.: Josep Pla empezó a escribir "El cuaderno gris", cuando era estudiante de Derecho. Hasta el próximo día.



DEJE QUE ME RÍA
22/12/2016
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Imaginemos.

En el interior de una oficina-escondrijo, a la que nadie prestaría atención por fea y destartalada, se gestiona la magia de la auténtica Navidad.

Allí llegan las tarjetas más curiosas. Tras pasar una dura selección, se atiende un número muy limitado de peticiones. 

Algunas de las seleccionadas son postales en blanco. Sus remitentes no escriben nada. No piden nada. Ceden sus deseos a los demás.

En otras, se limitan a escribir en unas escuetas líneas: “ No necesito nada por ahora.  Si acaso, algo de la magia que gestionan ustedes desde ahí. El resto no me interesa”.

Y los que se explayan un poco más, cuentan cosas como esta:  “ Me dirijo a los encargados de la oficina-escondrijo de Navidad, que yo sé que existe aunque no pueda verla. En realidad, no les escribo para pedirles más luces, ni más adornos. Tampoco más frases hechas, y un tanto azucaradas, propias de esta época del año. Todo está suficientemente adornado. Y en cuanto al azúcar, es suficiente con el de los postres, que tienen bastante, por cierto. Lo que me gustaría es, algún remedio para ese desencanto que nos invade a partir del 7 de enero. Cuando las luces se apagan. Y pienso ¿todo esto era la auténtica Navidad?”. 

La oficina les contesta. Siempre. Con un breve y optimista mensaje:

“ Los responsables de esta oficina-escondrijo, aparentemente destartalada y fea, escondida entre las estrellas, hemos sentido una inmensa alegría al recibir su tarjeta. Por supuesto, le enviamos la magia”.


Desde Mondoñedo, ¡Feliz Navidad! a todos los lectores del blog.



P.S.: Y la foto de hoy, la playa de Llas (Foz) en diciembre.


FELIZ NAVIDAD
22/09/2016
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                      “… Nos cansamos de oír mentir a la gente, y tras un cierto tiempo, morimos…”

                (Fragmento del alegato final en juicio del abogado Frank Galvin. Película “Veredicto Final”.)




Imaginemos.

Se llama Catalina. Es abogada. Y detesta cualquier abreviatura de su nombre.

Sobre la mesa de su despacho reposan, con aparente desorden, varias leyes.

Escucha con atención a su cliente. Comentan la posibilidad de proponer la declaración de varios testigos en juicio.

Entre las páginas de un ejemplar de la "Ley de enjuiciamiento civil",  en la sección dedicada al interrogatorio de testigos, varias notas escritas. A lápiz.

Notas escritas por ella para no olvidar. Que la vida siempre va varios pasos por delante del Derecho

Una frase del "Libro del desasosiego" de Pessoa escrita en un pequeño espacio en blanco, entre dos artículos de la ley. “Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos”.

El punto de vista. Su importancia en la percepción de la realidad.

También la famosa frase de la película “Veredicto Final”. Esa lección magistral del cine sobre la prueba testifical. La regla no escrita, y básica de todo interrogatorio. “No hagas una pregunta sin conocer la respuesta”.

Paul Newman en el papel protagonista de abogado. Alcohólico. Perdedor. Idealista. (“¡Vamos Frank, despierta!”).

Mirada de cine que rebota constantemente en la pantalla. Mirada fastidiosa. Sí. Que hace perder, en algún momento, el hilo de la historia. Distrae.

La abogada escucha a su cliente con atención. Le hace preguntas.

Finalizada la conversación, ya ha decidido qué pruebas llevará a juicio.

Sobre su mesa, varias leyes. En casi todas, notas escritas a lápiz.

Son notas sobre la vida.

Notas escritas. Para no olvidar.



P.S.: El interrogatorio de testigos se regula en los artículos 360 a 381 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

UNA MIRADA DE CINE
14/09/2016
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Imaginemos. Es media mañana.

El sol de septiembre inunda de luz natural el aula. Alumnos de tercer curso, observan al nuevo profesor. Escribe en el encerado. 

Con letras puntiagudas y grandes. Un mensaje visible y legible.  Incluso para los alumnos condenados a sentarse en las últimas filas.

“ Claridad de pensamiento y simplicidad en el lenguaje”.

Y empieza la clase de Derecho. El profesor habla. Los alumnos un tanto perplejos por el mensaje del encerado, escuchan. Esperaban otra cosa.

“Se escribe… y se habla también… como se piensa. ¿Saben eso? (Silencio.Miradas esquivas).

Pero sabrán que Leonardo, sí me refiero a Leonardo da Vinci, - … sí ya sé que no fue jurista, fue un genio… - nos enseñó entre otras muchas cosas, que la simplicidad es la máxima sofisticación. (Silencio. Algunas miradas se centran en el profesor).

Por tanto, que nadie piense que la simplicidad en el lenguaje responde a un pensamiento simple por simplón. Al revés. (Silencio absoluto).

Quien logra la excelencia en el conocimiento de una ciencia - y el Derecho lo es - razona, analiza, interrelaciona, desecha, suprime, incorpora. Piensa. Y porque piensa con claridad, concluye y escribe. De forma certera, escueta, con precisión. 

Sin grandilocuencia, sin refinamiento estilístico. Sin margen para la vaguedad, la confusión, o la ambigüedad.

Es lo más difícil. La máxima sofisticación. (Silencio absoluto. Todas las miradas están fijas en el profesor).

Un lenguaje cuidado en la forma y en el fondo. El lenguaje que debe habitar en leyes, sentencias, y textos jurídicos.

Las leyes, sentencias, y textos jurídicos, que escribirán ustedes. Al salir. Por esa puerta. Para siempre”.


A continuación el profesor enumera los manuales recomendados para el estudio de su asignatura.  Un número indefinido de alumnos intenta recordar quién había sido da Vinci. Todos, sin excepción alguna, sorprendidos por la presentación, teclean apresuradamente en sus tabletas y portátiles.

Cada día, al empezar la clase, durante todo el curso, el profesor escribirá en el encerado. Con letras puntiagudas y grandes. Un mensaje visible y legible.

"Claridad de pensamiento y simplicidad en el lenguaje".

Hasta el próximo día.


(NOTA: En el Convenio de Colaboración suscrito entre el Consejo General del Poder Judicial y la Real Academia Española, de 26 de noviembre de 2014, -que mencioné en la entrada anterior- el Consejo General del Poder Judicial cita expresamente “la preocupación por la calidad del  lenguaje que utilizan los legisladores”, y añade además, su pretensión de que “el lenguaje de las leyes sea claro y sus mandatos ejecutables reduciendo las dudas interpretativas al máximo. Reconoce además que durante tiempo se descuidó o desatendió el lenguaje jurisprudencial, al señalar: “Sin embargo, el lenguaje de la jurisprudencia, que también es decisivo para la claridad e interpretación del Derecho, ha sido objeto tradicionalmente de menor atención").




 
LA MÁXIMA SOFISTICACIÓN
01/09/2016
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“Abril es el mes más cruel: engendra
lilas de la tierra muerta, mezcla
recuerdos y anhelos, despierta
inertes raíces con lluvias primaverales (...)"
T.S.Eliot
.



Con la llegada de septiembre, recuerdo el primer verso de  “ La Tierra Baldía” de Eliot. Abril es el mes más cruel. Y es que septiembre también tiene un poco de abril. Septiembre es una primavera artificiosa con la que renacemos a la vida, a un nuevo curso, fijando nuevos objetivos, nuevas metas.

T.S.Eliot definió su genial poema como una queja contra la vida,  “un trozo de rítmico lamento”.

Una maravilla, desde luego.  Solo así puede calificarse esa certera contraposición entre las ansias que infunde la vida y el lamento que surge del desencanto creciente que va imponiendo, a su vez, la propia vida en su discurrir.

El famoso primer verso del poema de Eliot es escueto, certero, lúcido. Y además tiene belleza estética. Solo escribe así un genio. 

Genios y genialidades literarias aparte, escribir bien debe ser un objetivo primordial en todo ámbito y ciencia. Y por tanto, también en el mundo jurídico.

En línea con lo anterior, el Consejo General del Poder Judicial (C.G.P.J.) firmó el 26 de noviembre de 2014 un Convenio con la Real Academia Española (R.A.E.). En dicho Convenio, se señala como uno de los objetivos del Consejo General del Poder Judicial "mejorar la calidad expositiva y literaria de las resoluciones judiciales". Resultado de dicho Convenio es el Diccionario de español jurídico, presentado el pasado mes de abril. 

Seguramente la mejora cualitativa en la redacción de los textos sea un objetivo deseable, no solo en las resoluciones judiciales sino en todo texto jurídico. De ahí que en una próxima entrada, comentaré algunas cuestiones sobre el uso del lenguaje jurídico que me parecen interesantes a nivel práctico.

Y como se dice que escribir bien es pensar bien, preparad ahora que es septiembre la lista de sueños posibles. Yo dejaré también algún renglón, por pocos que sean, para los imposibles.

P.S.: La foto de hoy, uno de tantos atardeceres de agosto, en el paseo marítimo de Foz.


SEPTIEMBRE
04/02/2016
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La dialéctica - ese arte que practicamos los abogados, y que consiste en argumentar o discutir-  es el exponente de que en una cosa o idea, no es difícil encontrar su contraria.

No quiero ponerme filosófica (y hablar de Hegel y blablablá) porque entonces sé lo que ocurriría. (¿Filosofía?, fue oír la palabra y todos echaron a correr).

Pero sólo hace falta observar un poco el mundo, para comprobar que la vida es un juego un tanto misterioso de fuerzas y contrafuerzas. Y si no, algunos ejemplos:

Por favor, no se rían. Fue decirlo, y se rieron todos.

Otro ejemplo. Te topas con un ego resplandeciente. Resplandeciente en su megalomanía, en su complejo de superioridad. Pero siempre, agazapado, escondido, su fiel y leal compañero. El complejo de inferioridad. Búscalo y lo encontrarás.

Y también ocurre con sentimientos, en principio, buenos. La amistad. Pero a estas alturas de la vida ya habrás advertido que hay quienes son amigos, muy amigos, principalmente porque comparten enemigos.

O qué ocurre cuando encuentras un cartel que avisa “No pasar”. Y al leerlo, te das cuenta de que como no se puede pasar, por eso precisamente quieres pasar.

Ejemplos hay a miles. Y me quedo corta.

Después también están quienes, enfrentando y uniendo los opuestos, consiguen unificarlos de manera brillante. Eso ya es toda una genialidad. Charles Chaplin en “Tiempos Modernos”. Un genio logrando lo más difícil. Convertir la tragedia en comedia. Tan triste.  Tan triste  y no puedes dejar de reírte.

También ocurre con el misterio que rodea esa maravilla de retrato de Leonardo da Vinci. Y no, no me refiero a La Mona Lisa, que también es misteriosa. Me refiero a La belle ferronnière. No se sabe demasiado del cuadro. Ni siquiera se sabe si realmente es de Leonardo. El retrato de una dama. Una guapa interesante. De gesto sereno. Sin aspavientos. O sea, una dama. Todo un enigma.

Y contemplas el cuadro, y quisieras saber más, porque no se puede saber más. 

La belle ferronnière.

P.S.: Sigamos atentos. Sigamos contentos. Hasta el próximo día. 


LA FUERZA Y LA CONTRAFUERZA. LA BELLE FERRONIÈRE.-
21/01/2016
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- Dibuje el mundo.
- Uy… no creo que sepa. Tantos países y tantos mares.
- ¿No sabe usted dibujar una pirámide?


Y fue así como pergeñé la idea de escribir un puñado de renglones sobre la dichosa pirámide. A fin de cuentas, a la hora de analizar la especial y un tanto caótica situación política, económica y social que vive este país, lo importante es no perder de vista el vértice de la pirámide. Que para algo los mercados son los que mandan.

Y hasta me pareció por un momento que encontraba más proximidad ideológica entre la base y el vértice, cuando paradójicamente las ideologías se discuten y practican en el segundo escalón. Qué cosas. La vida es pura ironía. El dinero es lo que tiene. No necesitamos en la base resolver fórmulas económicas sofisticadas para vivir, pero desde bien pequeños sabemos todos que el dinero no crece en los árboles. No. Y el foco que enfoca poco y desenfoca todo, nos entretiene. Sí. Y contemplamos lágrimas, rastas, y peripecias varias en la vida parlamentaria. ¿Vida parlamentaria? Entonces suba al siguiente escalón.

Todo es tan entretenido que vivimos pendientes de que una voz nos diga: “Sigan contentos. Sigan atentos. Mañana más”. Tan entretenidos nosotros en este primer escalón –el más amplio y espacioso-  y en el siguiente escalón, tan perplejos. No dan crédito. Que si los peinados, que si las camisetas, que si los biberones.

En el segundo escalón perplejos. En la cima, pese a las incertidumbres –que también resienten las bolsas y los índices-  parece que están más serenos. Y es que todo -  y eso incluye el populismo, la demagogia, las ideas peregrinas y tantas otras cosas- se resume y se diluye en un solo principio que ustedes, en el primer escalón, ya conocen. Repitan conmigo: “El dinero no crece en los árboles”.

Usted, el desconcertado del segundo escalón,¿prestó atención a las señales?. El mundo cambió. Tanto que vivimos en una nueva era: la "Era digital". Y por cierto, los chicos que inventaron los cables y las plataformas que dirigen y dominan el  mundo tecnológico no llevan rastas pero visten camiseta.

Ay, algunos ideólogos políticos de traje y corbata debieron olvidar ciertos principios,  que tan bien conocen los ideólogos en general. Es en la infancia cuando se apuntalan los pilares ideológicos del pensamiento del futuro adulto. Porque el mundo hacía tiempo que daba señales de cambio. Y usted, desconcertado de traje y corbata, ¿ no se dio cuenta?. 

Y sí, luego está la distancia que separa la camiseta de las rastas.  La crisis económica y de sistema. Qué felices éramos. Cuando el mundo producía mucho de todo. También eran felices en el segundo escalón. El mundo se retroalimentaba en su delirio de excesos. Y tanto hubo y hay de todo, que llegaron la escasez y el desprestigio. "Por favor, póngase a la cola como los demás, ¿no ve que hay demasiado de todo?"  El mundo es ahora esto. Y tú, te pusiste rastas.

- Dibuje el mundo.
- Uy… no creo que sepa. Tantos países y tantos mares.
- ¿No sabe usted dibujar una pirámide?


P.S.: La foto es de hace tiempo. De una noche en que fotografié otra pirámide.  Sigamos contentos. Sigamos atentos. El próximo día, más.



EL MUNDO EN UNA PIRÁMIDE
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