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01/09/2014
APROXIMACIÓN PRÁCTICA A LAS CLÁUSULAS SUELO (2)
Ahora que entre las lecciones sacadas de la "Gran crisis" (así empiezan a llamarla), está el propósito de formar a los escolares en educación financiera, queda un gran porcentaje de ciudadanos a los que, de entrada, 0% nos suena a otra cosa.

Cuesta  recordar a Trichet anunciando una rebaja (por aquel entonces calificada de histórica) de los tipos de interés al 2,5%. Era  diciembre  de 2008. Y cuesta, porque  somos animales de costumbres (dicen), y tendemos a ver la economía en clave nacional, cuando tiene bastante de internacional. Le ponemos cara enseguida a un ministro,  pero nos cuesta ponérsela  a Draghi, y ya no digo a Janet Yellen.

Ahora mismo el BCE mantiene los tipos en un 0,15%. Y el euribor, tipo de interés en el interbancario europeo al que están referenciadas muchas hipotecas, cerró agosto de este año al 0,469%.

En este contexto de caídas de los tipos desde 2008 nace la problemática y el protagonismo de las “cláusulas suelo”. Los bancos centrales iniciaron la bajada de los tipos de interés para estimular una economía gravemente enferma por las secuelas de la explosión de la burbuja. Y entonces surgió la paradoja –otra más-: los tipos bajaban y bajaban, el euribor detrás (bajaba también), pero las hipotecas con suelo, llegado el suelo no podían bajar más. Tenían, por así decirlo, un tope.

La sentencia del T.S. de 9 de mayo de 2013, declara la nulidad de las cláusulas suelo objeto del procedimiento, porque no son transparentes. Y no lo son, entre otras cosas,  porque dice la sentencia:  no existieron “simulaciones de escenarios diversos relacionados con el comportamiento razonablemente previsible del tipo de interés en el momento de contratar”.

En definitiva, el T.S. recuerda  la obligación por parte de las entidades financieras de informar al consumidor en la contratación sobre distintos escenarios: cuánto le cuesta a usted su cuota de hipoteca si el euribor sube; y a la inversa. Y por supuesto, si hay un tope hacia arriba (“cláusula techo”) o hacia abajo (“cláusula suelo”).

¿Las consecuencias de lo anterior para la contratación de nuevas hipotecas? Pues lo que cabía esperar: la gran mayoría de entidades financieras han retirado las cláusulas suelo de sus nuevas hipotecas, pero los diferenciales (a sumar al euribor) son bastante más altos que los ofertados antes del estallido de la crisis en 2006 y 2007.

(La foto la saqué en la playa de Area en Viveiro. Es lo que tiene mirar para el suelo).
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29/08/2014
APROXIMACIÓN PRÁCTICA A LAS CLÁUSULAS SUELO (1)


Ya en 1977 el escritor mindoniense  Álvaro Cunqueiro afirmaba que el exceso de información transforma al hombre en un hombre desinformado. (Artículo “Cunqueiro y Pla, el mismo humanismo” de José Julio Perlado, publicado en la página web “Centro virtual Cervantes” http://cvc.cervantes.es/actcult/cunqueiro/varia/humanismo.htm).

Con la irrupción de internet el fenómeno se ha visto multiplicado, y tanta información nos desconcierta. De ahí, el triunfo de quienes apostaron en plena era tecnológica por el enfoque y  la sencillez. (Sí, estoy pensando en Steve Jobs).

A finales de julio asistí al curso de Protección del consumidor en la contratación financiera, en el Palacio de la Magdalena (Santander), sede de los cursos de verano de  la Universidad Menéndez Pelayo.

Una de las conclusiones a las que llegaron los ponentes, fue precisamente que el consumidor a la hora de contratar con las entidades bancarias, necesita información – pero no sobreinformación, porque es así como, paradójicamente, termina desinformado-. Pero es que además, la información tiene que ser clara y entendible. 

Precisamente el Tribunal Supremo en la famosa sentencia de las cláusulas suelo (sentencia Sala Primera de lo Civil (Pleno), nº 241/2013 de 9 de mayo de 2013), declara la nulidad de las cláusulas suelo contenidas en las condiciones generales de los contratos objeto del procedimiento, y en el caso de las utilizadas por la entidad BBVA, porque “se ubican entre una abrumadora cantidad de datos entre los que quedan enmascaradas y que diluyen la atención del consumidor”.

Termino, por hoy, con una frase del genial Einstein que da pistas interesantes sobre el lenguaje : “Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre”.

(La foto la saqué en el paseo marítimo de Foz). 






Tan informados... y tan desinformados
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