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14/09/2016
BLOG (NO SOLO) DE DERECHO


Imaginemos. Es media mañana.

El sol de septiembre inunda de luz natural el aula. Alumnos de tercer curso, observan al nuevo profesor. Escribe en el encerado. 

Con letras puntiagudas y grandes. Un mensaje visible y legible.  Incluso para los alumnos condenados a sentarse en las últimas filas.

“ Claridad de pensamiento y simplicidad en el lenguaje”.

Y empieza la clase de Derecho. El profesor habla. Los alumnos un tanto perplejos por el mensaje del encerado, escuchan. Esperaban otra cosa.

“Se escribe… y se habla también… como se piensa. ¿Saben eso? (Silencio.Miradas esquivas).

Pero sabrán que Leonardo, sí me refiero a Leonardo da Vinci, - … sí ya sé que no fue jurista, fue un genio… - nos enseñó entre otras muchas cosas, que la simplicidad es la máxima sofisticación. (Silencio. Algunas miradas se centran en el profesor).

Por tanto, que nadie piense que la simplicidad en el lenguaje responde a un pensamiento simple por simplón. Al revés. (Silencio absoluto).

Quien logra la excelencia en el conocimiento de una ciencia - y el Derecho lo es - razona, analiza, interrelaciona, desecha, suprime, incorpora. Piensa. Y porque piensa con claridad, concluye y escribe. De forma certera, escueta, con precisión. 

Sin grandilocuencia, sin refinamiento estilístico. Sin margen para la vaguedad, la confusión, o la ambigüedad.

Es lo más difícil. La máxima sofisticación. (Silencio absoluto. Todas las miradas están fijas en el profesor).

Un lenguaje cuidado en la forma y en el fondo. El lenguaje que debe habitar en leyes, sentencias, y textos jurídicos.

Las leyes, sentencias, y textos jurídicos, que escribirán ustedes. Al salir. Por esa puerta. Para siempre”.


A continuación el profesor enumera los manuales recomendados para el estudio de su asignatura.  Un número indefinido de alumnos intenta recordar quién había sido da Vinci. Todos, sin excepción alguna, sorprendidos por la presentación, teclean apresuradamente en sus tabletas y portátiles.

Cada día, al empezar la clase, durante todo el curso, el profesor escribirá en el encerado. Con letras puntiagudas y grandes. Un mensaje visible y legible.

"Claridad de pensamiento y simplicidad en el lenguaje".

Hasta el próximo día.


(NOTA: En el Convenio de Colaboración suscrito entre el Consejo General del Poder Judicial y la Real Academia Española, de 26 de noviembre de 2014, -que mencioné en la entrada anterior- el Consejo General del Poder Judicial cita expresamente “la preocupación por la calidad del  lenguaje que utilizan los legisladores”, y añade además, su pretensión de que “el lenguaje de las leyes sea claro y sus mandatos ejecutables reduciendo las dudas interpretativas al máximo. Reconoce además que durante tiempo se descuidó o desatendió el lenguaje jurisprudencial, al señalar: “Sin embargo, el lenguaje de la jurisprudencia, que también es decisivo para la claridad e interpretación del Derecho, ha sido objeto tradicionalmente de menor atención").




 
LA MÁXIMA SOFISTICACIÓN
04/02/2016
BLOG (NO SOLO) DE DERECHO
La dialéctica - ese arte que practicamos los abogados, y que consiste en argumentar o discutir-  es el exponente de que en una cosa o idea, no es difícil encontrar su contraria.

No quiero ponerme filosófica (y hablar de Hegel y blablablá) porque entonces sé lo que ocurriría. (¿Filosofía?, fue oír la palabra y todos echaron a correr).

Pero sólo hace falta observar un poco el mundo, para comprobar que la vida es un juego un tanto misterioso de fuerzas y contrafuerzas. Y si no, algunos ejemplos:

Por favor, no se rían. Fue decirlo, y se rieron todos.

Otro ejemplo. Te topas con un ego resplandeciente. Resplandeciente en su megalomanía, en su complejo de superioridad. Pero siempre, agazapado, escondido, su fiel y leal compañero. El complejo de inferioridad. Búscalo y lo encontrarás.

Y también ocurre con sentimientos, en principio, buenos. La amistad. Pero a estas alturas de la vida ya habrás advertido que hay quienes son amigos, muy amigos, principalmente porque comparten enemigos.

O qué ocurre cuando encuentras un cartel que avisa “No pasar”. Y al leerlo, te das cuenta de que como no se puede pasar, por eso precisamente quieres pasar.

Ejemplos hay a miles. Y me quedo corta.

Después también están quienes, enfrentando y uniendo los opuestos, consiguen unificarlos de manera brillante. Eso ya es toda una genialidad. Charles Chaplin en “Tiempos Modernos”. Un genio logrando lo más difícil. Convertir la tragedia en comedia. Tan triste.  Tan triste  y no puedes dejar de reírte.

También ocurre con el misterio que rodea esa maravilla de retrato de Leonardo da Vinci. Y no, no me refiero a La Mona Lisa, que también es misteriosa. Me refiero a La belle ferronnière. No se sabe demasiado del cuadro. Ni siquiera se sabe si realmente es de Leonardo. El retrato de una dama. Una guapa interesante. De gesto sereno. Sin aspavientos. O sea, una dama. Todo un enigma.

Y contemplas el cuadro, y quisieras saber más, porque no se puede saber más. 

La belle ferronnière.

P.S.: Sigamos atentos. Sigamos contentos. Hasta el próximo día. 


LA FUERZA Y LA CONTRAFUERZA. LA BELLE FERRONIÈRE.-
22/09/2015
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO
Contar con una Ley de Jurisdicción Voluntaria estaba entre las asignaturas pendientes de esta legislatura  - y de algunas de las anteriores-  ya que la regulación que teníamos en materia de jurisdicción voluntaria se contenía en la antigua Ley de Enjuiciamiento Civil de 1881. Y no es por menospreciar -ni con mucho- al legislador del siglo XIX, de bastante más finura jurídica (por cierto) que el legislador contemporáneo. Pero eso no quita que la regulación fuera propia de una época en la que las mujeres vestíamos corsé, y el medio más usual para moverse fuera el carro tirado por un caballo. Eso suponiendo que hubiera para (comprar) el corsé, el carro y el caballo.

Y con esa  visión decimonónica del mundo, que traslucía en ciertas cosas de la ley, había que presentarse en el juzgado en pleno 2015, lo que planteaba algunas contradicciones e incoherencias con el mundo actual que iré apuntando en el blog.

Que el Derecho suele ir por detrás de los avances sociales es tan sabido, que escribirlo es una obviedad. Y que, el legislador en este nuestro país, también suele ser un tanto lento en las respuestas (al menos, en algunas) también es otra obviedad. El caso es que en el año 2000 cuando se publicó la nueva Ley de Enjuiciamiento Civil (B.O.E. de 7 de enero), el legislador nos regaló una vacatio legis de 1 año antes de la entrada en vigor de la ley. Vacatio que buena falta nos hizo a los profesionales para meternos en harina, porque era toda una ley de procedimiento, y habíamos estudiado en las universidades la de 1881.

Y se dejó como asignatura pendiente, una ley de jurisdicción voluntaria.

Reconozco que, más de una vez, miré de esguello (de reojo), y con una leve sonrisa, la Disposición Final Décimoctava de la Ley de Enjuiciamiento civil. Me encontraba la Disposición de cuando en vez, que es lo que pasa por mera estadística de uso, o por aquello de que el diablo se esconde en los detalles. La Disposición dice: “En el plazo de un año desde la entrada en vigor de esta Ley, el Gobierno remitirá a las Cortes un Proyecto de Ley sobre Jurisdicción Voluntaria”.

Teniendo en cuenta que la Ley de Jurisdicción Voluntaria (Ley 15/2015) ha entrado en vigor -con ciertas excepciones que señala su Disposición Final vigésima primera- a los 20 días de su publicación oficial en el B.O.E. ( B.O.E. de 3 de julio de 2015), da idea de que el legislador de 2000 fue exageradamente optimista en sus pronósticos.

Ahora que tenemos Ley de Jurisdicción Voluntaria, creo que ya va siendo hora de que renueve la sección de notas de mi web, y que esta semana empiece la serie con una sobre algunas reformas que afectan a ciertas cuestiones con trascendencia jurídica relativas a las personas con capacidad modificada judicialmente. Lo que, de paso, supondrá que cumpliré lo prometido en mi anterior post. Y ahora podría disculparme por el retraso en publicar, diciendo que estoy haciendo no sé qué, y es verdad. Pero no voy a decir nada, por dos cosas:

Primero, porque cuando una trabaja y el poco tiempo que le queda lo dedica a estudiar algunas cosas, pasa como con los artistas, no cuenta los proyectos hasta que están finalizados. Y segundo, y lo más importante, porque si una se retrasa, se deja de autoindulgencias, y asume y reconoce que se retrasa. Punto. El resto es poesía ( es un decir, claro) y no lleva a nada (bueno).

P.S.: La foto la saqué una tarde de playa. Y ahora tendría que decir algo también del cielo azul, pero con los años llegan las arrugas. Y arrugarse significa romperse, lo que supone también, entre otras cosas, que aprendes que no es conveniente que en los posts - como tampoco en la literatura-  haya demasiado azul. Pero ya que el día se presenta gris… 

Hasta el próximo día.











NUEVA LEY DE JURISDICCIÓN VOLUNTARIA. (EL MUNDO VISTO DESDE UN CARRO, CUANDO LAS MUJERES VESTÍAMOS CORSÉ).-
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