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04/02/2016
BLOG (NO SOLO) DE DERECHO
La dialéctica - ese arte que practicamos los abogados, y que consiste en argumentar o discutir-  es el exponente de que en una cosa o idea, no es difícil encontrar su contraria.

No quiero ponerme filosófica (y hablar de Hegel y blablablá) porque entonces sé lo que ocurriría. (¿Filosofía?, fue oír la palabra y todos echaron a correr).

Pero sólo hace falta observar un poco el mundo, para comprobar que la vida es un juego un tanto misterioso de fuerzas y contrafuerzas. Y si no, algunos ejemplos:

Por favor, no se rían. Fue decirlo, y se rieron todos.

Otro ejemplo. Te topas con un ego resplandeciente. Resplandeciente en su megalomanía, en su complejo de superioridad. Pero siempre, agazapado, escondido, su fiel y leal compañero. El complejo de inferioridad. Búscalo y lo encontrarás.

Y también ocurre con sentimientos, en principio, buenos. La amistad. Pero a estas alturas de la vida ya habrás advertido que hay quienes son amigos, muy amigos, principalmente porque comparten enemigos.

O qué ocurre cuando encuentras un cartel que avisa “No pasar”. Y al leerlo, te das cuenta de que como no se puede pasar, por eso precisamente quieres pasar.

Ejemplos hay a miles. Y me quedo corta.

Después también están quienes, enfrentando y uniendo los opuestos, consiguen unificarlos de manera brillante. Eso ya es toda una genialidad. Charles Chaplin en “Tiempos Modernos”. Un genio logrando lo más difícil. Convertir la tragedia en comedia. Tan triste.  Tan triste  y no puedes dejar de reírte.

También ocurre con el misterio que rodea esa maravilla de retrato de Leonardo da Vinci. Y no, no me refiero a La Mona Lisa, que también es misteriosa. Me refiero a La belle ferronnière. No se sabe demasiado del cuadro. Ni siquiera se sabe si realmente es de Leonardo. El retrato de una dama. Una guapa interesante. De gesto sereno. Sin aspavientos. O sea, una dama. Todo un enigma.

Y contemplas el cuadro, y quisieras saber más, porque no se puede saber más. 

La belle ferronnière.

P.S.: Sigamos atentos. Sigamos contentos. Hasta el próximo día. 


LA FUERZA Y LA CONTRAFUERZA. LA BELLE FERRONIÈRE.-
22/09/2015
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO
Contar con una Ley de Jurisdicción Voluntaria estaba entre las asignaturas pendientes de esta legislatura  - y de algunas de las anteriores-  ya que la regulación que teníamos en materia de jurisdicción voluntaria se contenía en la antigua Ley de Enjuiciamiento Civil de 1881. Y no es por menospreciar -ni con mucho- al legislador del siglo XIX, de bastante más finura jurídica (por cierto) que el legislador contemporáneo. Pero eso no quita que la regulación fuera propia de una época en la que las mujeres vestíamos corsé, y el medio más usual para moverse fuera el carro tirado por un caballo. Eso suponiendo que hubiera para (comprar) el corsé, el carro y el caballo.

Y con esa  visión decimonónica del mundo, que traslucía en ciertas cosas de la ley, había que presentarse en el juzgado en pleno 2015, lo que planteaba algunas contradicciones e incoherencias con el mundo actual que iré apuntando en el blog.

Que el Derecho suele ir por detrás de los avances sociales es tan sabido, que escribirlo es una obviedad. Y que, el legislador en este nuestro país, también suele ser un tanto lento en las respuestas (al menos, en algunas) también es otra obviedad. El caso es que en el año 2000 cuando se publicó la nueva Ley de Enjuiciamiento Civil (B.O.E. de 7 de enero), el legislador nos regaló una vacatio legis de 1 año antes de la entrada en vigor de la ley. Vacatio que buena falta nos hizo a los profesionales para meternos en harina, porque era toda una ley de procedimiento, y habíamos estudiado en las universidades la de 1881.

Y se dejó como asignatura pendiente, una ley de jurisdicción voluntaria.

Reconozco que, más de una vez, miré de esguello (de reojo), y con una leve sonrisa, la Disposición Final Décimoctava de la Ley de Enjuiciamiento civil. Me encontraba la Disposición de cuando en vez, que es lo que pasa por mera estadística de uso, o por aquello de que el diablo se esconde en los detalles. La Disposición dice: “En el plazo de un año desde la entrada en vigor de esta Ley, el Gobierno remitirá a las Cortes un Proyecto de Ley sobre Jurisdicción Voluntaria”.

Teniendo en cuenta que la Ley de Jurisdicción Voluntaria (Ley 15/2015) ha entrado en vigor -con ciertas excepciones que señala su Disposición Final vigésima primera- a los 20 días de su publicación oficial en el B.O.E. ( B.O.E. de 3 de julio de 2015), da idea de que el legislador de 2000 fue exageradamente optimista en sus pronósticos.

Ahora que tenemos Ley de Jurisdicción Voluntaria, creo que ya va siendo hora de que renueve la sección de notas de mi web, y que esta semana empiece la serie con una sobre algunas reformas que afectan a ciertas cuestiones con trascendencia jurídica relativas a las personas con capacidad modificada judicialmente. Lo que, de paso, supondrá que cumpliré lo prometido en mi anterior post. Y ahora podría disculparme por el retraso en publicar, diciendo que estoy haciendo no sé qué, y es verdad. Pero no voy a decir nada, por dos cosas:

Primero, porque cuando una trabaja y el poco tiempo que le queda lo dedica a estudiar algunas cosas, pasa como con los artistas, no cuenta los proyectos hasta que están finalizados. Y segundo, y lo más importante, porque si una se retrasa, se deja de autoindulgencias, y asume y reconoce que se retrasa. Punto. El resto es poesía ( es un decir, claro) y no lleva a nada (bueno).

P.S.: La foto la saqué una tarde de playa. Y ahora tendría que decir algo también del cielo azul, pero con los años llegan las arrugas. Y arrugarse significa romperse, lo que supone también, entre otras cosas, que aprendes que no es conveniente que en los posts - como tampoco en la literatura-  haya demasiado azul. Pero ya que el día se presenta gris… 

Hasta el próximo día.











NUEVA LEY DE JURISDICCIÓN VOLUNTARIA. (EL MUNDO VISTO DESDE UN CARRO, CUANDO LAS MUJERES VESTÍAMOS CORSÉ).-
02/07/2015
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO
Un año más -que para los pesimistas sería un año menos- vuelvo a la Universidad Menéndez Pelayo a uno de sus cursos de verano.

El encuentro de este año, organizado por el Consejo General del Notariado, lleva por título “Nuevas tendencias en el Derecho de familia”.  Así que prometo compartir con vosotros algunas de las impresiones del curso, y seguramente de las enseñanzas que espero traerme de vuelta.

Entre los ponentes figura este año también, el Presidente de la Sala Civil del Tribunal Supremo. Y digo también porque el año pasado estuvo en el curso que llevaba por título “Tutela del consumidor en la contratación financiera”. Recuerdo que en las jornadas del año pasado el núcleo de buena parte de las ponencias fue el análisis de la famosa Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de junio de 2013, a propósito de las cláusulas suelo. Sentencia, que nuevamente ha vuelto a la palestra, con ocasión de la más reciente Sentencia de 25 de marzo de 2015. Como sabéis los que seguís el blog, ambas sentencias ya las comentamos aquí.

Ayer precisamente comentaba con colegas que el Derecho de Familia, probablemente sea una de las ramas jurídicas que en la práctica, plantea de forma más acusada y creciente, cuestiones de prueba digital, derecho internacional privado, e incluso de fiscalidad internacional. Sin duda, Internet, y la globalización han tenido mucho que ver en lo anterior.

Espero que estas jornadas con las que haré un alto (breve pero alto) en el trabajo, sirvan también para recuperar un poco la actividad de mi blog.


Termino con una nota de mi bloc para mi blog: "Una mañana uno de nosotros se quedó sin el negro y fue el nacimiento del impresionismo" (Auguste Renoir). No es mi época pictórica favorita,  pero recordé la frase esta mañana cuando la tinta negra de mi impresora empezó a dar muestras de fatiga.

Y la foto de hoy... que no es de hoy. (Ya me gustaría).

Hasta el próximo día.
DE VUELTA A LA UIMP
28/05/2015
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO.
Quien haya seguido un poco la biografía histórica de este político y estadista británico, sabrá que entre sus (muchas) frases célebres está aquélla que dice: “La cometa se eleva más alto en contra del viento, no a su favor”.

Lo que no deja de ser una inteligente enseñanza de una figura histórica, que aunque controvertida –es cierto-, tuvo la decisión y la valentía de mantenerse firme frente al poder nazi, incluso en solitario.

En cualquier caso, Churchill con sus luces y sombras, me parece un personaje histórico de lo más interesante, al que conviene observar por lo mismo que dijo: “Cuanto más atrás puedas mirar, más adelante verás".

Y empatando con esto, aunque no tenga nada que ver con esto, os anuncio que la semana que viene tengo previsto publicar unas notas explicativas sobre una cuestión controvertida en materia de Derecho de Familia, que es la distinción y alcance práctico de las decisiones que son propias de la guarda y custodia,  respecto de aquéllas que, por el contrario, se enmarcarían bajo el paraguas de la patria potestad (art.156 del Código civil).

Cuestión ésta que, conlleva numerosos conflictos en la práctica sobre la toma de ciertas decisiones en relación con los hijos, cuando estamos ante familias en las que la guarda y custodia se ha concedido con carácter exclusivo a un progenitor (que como señalan las estadísticas, suele ser mayoritariamente la madre).

Entre las voces más autorizadas en Derecho de Familia (Pérez Salazar-Resano) se defiende la tesis de que la custodia supone un derecho a convivir con el menor, de forma que el resto de derechos y obligaciones han de enmarcarse en la patria potestad.

Esta cuestión genera debate, con respuestas diversas a nivel doctrinal y judicial. En la práctica supone que, cuanto mayor se estima el alcance de los derechos y obligaciones que conforman la guarda y custodia, el no custodio (que suele ser el padre), queda apartado de un buen número de decisiones con respecto a los hijos, pese a habérsele reconocido en el procedimiento correspondiente (divorcio, separación, etc.) el ejercicio compartido de la patria potestad. 

El tema tiene una trascendencia práctica importante, y lo trataré en la web la próxima semana.

Entretanto vuelvo a Churchill, para cerrar la entrada de hoy, con esta reflexión suya, de lo más inspiradora: 

Vivid arduamente, no temáis nada y os sonreirá el futuro”.


Hasta el próximo día.
   






CHURCHILL (... y más apuntes de Derecho de Familia).-
07/05/2015
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO
Supones bien, si estás pensando que la foto de abajo la saqué en la calle Obispo Aguirre en Lugo. La saqué malamente ( que es lo que tiene la combinación maletín + bolso + una mala fotógrafa), pero yo quería llevarme en el teléfono estos versos de Álvaro Cunqueiro. Y así fue.

Muy cerca de allí, la muralla, que protegía la ciudad y aún la resguarda del viento norte. Y no demasiado lejos la rúa da Raíña, por donde algún día pasó Isabel II, que le dio nombre a la calle.  Esa reina que tenía fama, y por lo que se ve en los cuadros, acreditada, de comer  constantemente pasteles y beber chocolate.

En la web, colgué ayer una breve nota (puedes leerla pinchando aquí )sobre una de las últimas sentencias  del Tribunal Supremo en materia de guarda y custodia compartida. Me parece interesante por varias cuestiones que comento allí, y principalmente porque el Alto Tribunal reitera su doctrina jurisprudencial sobre la guarda y custodia compartida, considerándola la medida deseable, al permitir que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores.

La guarda y custodia compartida no está ni con mucho generalizada, y es cierto que tampoco en todos los casos resulta posible su instauración. Pero es una realidad posible, y cada vez más frecuente, desde la Ley 15/2005, de 8 de julio, que reformó –entre otros- el artículo 92 del Código Civil.

Reflejo también de un cambio social evidente, que se produjo hace años, con la incorporación de la mujer al mundo laboral, y debido al hecho, prácticamente generalizado, de que el cuidado y atención a los hijos se comparte por la pareja. Lo que no tiene por qué dejar de suceder en caso de ruptura. 

Con los versos del ilustre y genial escritor mindoniense Álvaro Cunqueiro, me despido por hoy.

" E foise polo medio e medio do outono…”

Hasta el próximo día.






LUGO, CUNQUEIRO, Y… COMO SIEMPRE TAMBIÉN… DERECHO
21/04/2015
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO
¿Año 2015? Damos por ciertas muchas cosas que ni siquiera lo son, o que, por lo menos, son dudosas, o como mínimo, interpretables. Nos cuesta dudar o por lo menos, cuestionarnos las cosas.  Sin ir más lejos, ni siquiera existe la certeza de que vivamos en 2015. De hecho, los historiadores ya nos han enseñado que con los datos históricos que resultan de los Evangelios (Jesús nació durante el reinado de Herodes “El Grande”) y el error cometido por Dionisio “El Exiguo” al elaborar el calendario cristiano (situando el año del nacimiento del Mesías en fecha posterior al fallecimiento del monarca), es muy probable, que  el año 2015 en que estamos, sea como mínimo, el año 2019. Es cierto que el error fue advertido pero se dejó pasar la cosa, por los numerosos problemas que suponía intentar arreglar el desaguisado cuando ya se estaba en plena Edad Media . Así que, ¿2015 ó 2019?

Y al igual que nos cuesta cuestionarnos el año en que vivimos, en Derecho también cuesta cuestionarse ciertos principios jurídicos y sus efectos.

En la sección “notas” de mi web publiqué hace unos meses un comentario sobre las cláusulas suelo, relativo a  los criterios empleados por el Tribunal Supremo en la conocida sentencia de 9 de mayo de 2013 para  determinar  cuándo una cláusula suelo es abusiva. La novedad surge ahora,  porque el Supremo ha fijado recientemente su doctrina (Sentencia del Pleno, Sala de lo Civil, de 25 de marzo de 2015) sobre los efectos prácticos que para los afectados por las cláusulas suelo tendrá la declaración judicial de nulidad de la cláusula. 

Con la declaración judicial de nulidad de una cláusula suelo el debate judicial ( que hasta la fecha contaba con pronunciamientos varios y contradictorios de las Audiencias provinciales) era el siguiente: ¿hay o no derecho a pedir la devolución de la totalidad de los intereses pagados al Banco por razón de la cláusula suelo desde la formalización del contrato? Lo cierto es que, con el código civil en la mano (art.1303) parecía que, en principio, la respuesta a la pregunta tenía que ser sí  (aunque como digo las Audiencias se pronunciaban en sentido diverso, y con consecuencias prácticas distintas).

Pero quienes nos dedicamos a esto, sabemos que el Derecho no es sólo la Ley. No basta con saber qué dice la Ley, hacen falta más datos e interpretarlos.  Y así, el Tribunal Supremo ha venido a señalar que tampoco basta con acudir, sin más, a la regla general de eficacia retroactiva de las declaraciones de nulidad. En definitiva, que existen limitaciones a dicha retroactividad, que son: la seguridad jurídica, la buena fe de los círculos interesados y el riesgo de trastornos graves. De todo esto hablaré en una nota, más técnica, que espero publicar sobre esta novedosa sentencia en la página web.

Lo que sí debe quedar claro es que el Tribunal Supremo con esta sentencia, zanja las interpretaciones dispares de las Audiencias, y fija como doctrina que, cuando se declare abusiva y nula una cláusula suelo inserta en un contrato de préstamo con tipo de interés variable, procederá la restitución al prestatario de los intereses que hubiese pagado en aplicación de dicha cláusula a partir de la fecha de publicación de la sentencia de 9 de mayo de 2013.

Lo anterior tendrá consecuencias prácticas evidentes para las partes afectadas. Porque no es lo mismo que a un prestatario le devuelvan todas las cantidades abonadas en concepto de intereses en aplicación de la cláusula suelo calculados desde la firma del contrato que calculados desde la fecha de publicación de la sentencia de 9 de mayo de 2013.

Y en lo que se refiere a los profesionales del Derecho, está claro que el  artículo 1303 del código civil tendremos que analizarlo y ( re) estudiarlo desde una óptica nueva.Sin duda, su análisis nos planteará más de un interrogante.


Hasta el próximo día.






 



¿AÑO 2015? ¿ARTÍCULO 1303 DEL CÓDIGO CIVIL?
30/03/2015
BLOG (NO SÓLO) DE DERECHO
Cuando empecé a barruntar la idea de hacer un blog tenía claro que quería que fuese de Derecho, pero no sólo de Derecho. Y es que, si algo no comparto, es la opinión de que un blog profesional debe limitarse a ofrecer contenidos profesionales, que en mi caso, por tanto, tendrían que ser solamente jurídicos.

No es que piense así, es que pienso precisamente lo contrario. Creo que en mi profesión tan importante es el conocimiento y el estudio (constante) del Derecho como saber observar el mundo

Así que soy de la opinión de que en la abogacía hay Derecho, claro, pero también debe haber intuición, conocimiento de la vida y del comportamiento humano, y por supuesto mucha psicología. (Espero que no se me enfaden algunos amigos psicólogos. No hay en esto, por supuesto, invasión de competencias).

De ahí el tema de mi post de hoy, para mi blog (no sólo) de Derecho. “Stoner” es buena literatura. Tan es así, que el escritor Vila-Matas calificó la novela de “obra maestra ignorada” como pude leer hace poco en uno de sus artículos–ya de hace unos años- de su columna en el diario  "El País".

“Stoner” no tiene un argumento llamativo, en el sentido de que al personaje  (William Stoner) no le pasa nada extraordinario. Y eso es precisamente lo que convierte en extraordinaria la novela.

Es la historia vital de un profesor de literatura, que inicialmente iba a dedicarse a los estudios de agricultura, que después abandona. En realidad, es la historia de cualquiera: el aprendizaje continuo de las decepciones humanas, el efecto perverso que en una vida pueden tener los manipuladores con los que nos cruzamos en este mundo, o el coste personal presente y futuro de las decisiones pasadas. Y también una punzante lección sobre el final de la vida y la dignidad a la hora de afrontar la muerte.En definitiva, una obra maestra, cuya lectura os recomiendo.

Esa pregunta recurrente de su protagonista al final de la novela y de su vida, “ ¿qué esperabas?”, es un certero e inteligente resumen de los sueños y anhelos vitales del ser humano que, terminan muchas veces, con esa conmovedora certeza al saberse frustrados.

Así que con este post de referencia a la magistral novela de John Willians (que pienso releer por aquel sabio consejo de Benjamin Franklin, lee mucho pero pocos libros) termino por hoy, con una foto tan azul como este lunes, que luce, sí, azul y soleado.

Hasta el próximo día. ( Y por cierto, gracias por leerme. De verdad. Me sorprendéis positivamente). 

"STONER" Y LOS ABOGADOS OBSERVADORES
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